
La intensidad de la fuerza que empuja al humano a faltar a la moral es directamente proporcional al beneficio que esa falta le pueda proporcionar. Por ello, cuanto mayor sea el ámbito, mayor son las magnitudes de dinero que se maneje y, consecuentemente, mayores serán las tentaciones para la corrupción.
En los medios, la COPE no se hubiera llevado a media SER si no hubiera mucha pasta detrás en forma de publicidad (=oyentes) y votantes (=oyentes). PRISA no caería tan bajo como cae si su situación no fuera tan desesperada, y la situación es así de desesperada porque hay mucha pasta detrás de esta operación en forma de publicidad (=oyentes) y votantes (=oyentes). Así que cuantos más estemos en el rollo, peor ponemos las cosas, porque acentuamos las posibilidades de corrupción. Y lo que digo para los medios me vale para la política, los negocios, el urbanismo… TODO se ve afectado (negativamente) por el crecimiento de la magnitud del ámbito que le afecta, esto es, la Globalización.
Así que me acabo de dar cuenta que yo, en el fondo, soy un localista. Y no utilizo la expresión "antiglobalización" gracias a Espléndido, que me abrió los ojos: son 'los otros', los globalizadores, los que son 'antilocalización', porque son ellos quienes destruyen, no yo.
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