lunes, 10 de diciembre de 2012

disciplina de consumo

Aunque es innegable el peso que tienen las manifestaciones, las recogidas de firmas y demás movilizaciones sociales, creo que nuestro mayor poder se encuentra en nuestra cartera. En ella hay dinero, que es lo que los grandes quieren de nosotros. Si condicionamos su suelta a que se cumplan los requisitos que exigimos, no les quedará más remedio que ceder. Ser consciente en cada momento en qué gastamos nuestro dinero es fundamental para que podamos controlar el mundo en que vivimos. Para ello es necesario que se den dos cosas: transparencia desde las administraciones y los productores (transparencia que se puede exigir condicionando nuestro consumo) y, cómo no, un esfuerzo nuestro como consumidores conscientes día a día, producto a producto, gasto a gasto.

En concreto con la alimentación, creo que no se ha comentado por aquí (o yo no lo recuerdo) la utilidad de los grupos de consumo. Yo organizo uno canijo (de 4 familias) mediante el cual nos abastecemos de productos de producción ecológica. Tenemos 2 o 3 proveedores (uno generalista, a modo de "supermercado" y otro más específico (harinas, legumbres, cereales y azúcar) y organizamos un pedido o dos cada mes. El funcionamiento en sencillo: a través de un grupo de Google, archivos compartidos, domiciliaciones y transferencias bancarias. Cualquiera puede hacerlo y es una forma de presionar para que las cosas sean como creemos que deben ser: por una parte, dejas de consumir los productos que se generan como no quieres que se generen y, por otra, apoyas económicamente el proyecto de quienes los generan como quieres que sean generados. Es lo mismo que he comentado alguna vez sobre la cooperativa que genera de forma renovable energía eléctrica y que puedes utilizar como suministrador: http://www.somenergia.coop/es/.

Resumiendo: el consumo es la clave y todo esfuerzo que hagamos en ese sentido será muy productivo. Y muchas veces pensamos que cambiar un hábito será mucho más costoso de lo que finalmente es cuando ya hemos tomado la decisión por el cambio.

Animaos, que merece la pena.

Me sorprende muchas veces comprobar que los mismos que están a mi lado en la manifa de turno son los que exhiben sin sonrojo los móviles más chulos de última generación, los que siguen comprando en el Mercadona después de leer en Cuarto Poder la política sindical de la empresa, los que compran juguetes fabricados a miles de kilómetros justo después de manifestarse por el mercado laboral en España, los que echan gasolina en la primera gasolinera que encuentran después de leer en Público la última columna del sector, o los que se pasan a Unión Fenosa porque tiene una tarifa interesante después de leer en Diario.es que es una de las principales empresas que aportaron al PP a través de Fundescam.

No digo que la coherencia sea una materia fácil (cada uno debe lograr un equilibrio entre la coherencia personal y el poder vivir con una comodidad más o menos asequible), pero sí aspiraría a encontrarme a más gente para la cual fuera atractivo una voluntad de coherencia constante, dentro de nuestras limitaciones que como humanos tenemos. De haber más gente comprometida, el mundo en que vivimos sería muy diferente a como es. Y eso sólo depende de cada uno de nosotros.