viernes, 25 de enero de 2013

las dos vías

Para quienes desconfían en la utilidad de los partidos políticos como instrumentos que puedan servir para dar la vuelta a la situación que estamos sufriendo:

Sí se puede, a través de partidos que están a favor de la democracia directa, la autogestión y la desmercantilización; los que abogan por el municipalismo, el asociacionismo, el ecologismo y el anticapitalismo; los que defienden un marco político alternativo al que tenemos.

La lucha se debe dar en los dos frentes: en los parlamentos y en las calles. Por eso, estos partidos son también muy útiles. Luchar en un frente no implica, necesariamente, la imposibilidad de colaborar en el otro. Por eso no comprendo ni comparto el empeño de los que optan por un frente en boicotear los propósitos de los que optan por el otro, cuando los objetivos son comunes y las únicas diferencias estriban en la metodología. Apoyemos las dos vías con fuerza: será la única forma de salir de esta.

lunes, 21 de enero de 2013

armstrong y la cartera


Que el deporte está podrido es algo tan obvio que me sorprende que sorprenda. El deporte de masas es un negocio. Punto. Es una forma más de generar ingresos e intereses económicos y esas son las esporas que fomentan la reproducción de los hongos en cualquier materia orgánica (económica). El fútbol está podrido desde hace siglos; yo mismo fui testigo como ex-aficionado de la podredumbre y el vasallaje del baloncesto; el ciclismo está podrido; no digamos los deportes de motor: todo vale por el beneficio de los anunciantes, los esponsores, los patrocinadores y demás hienas.

Pero, al fin y al cabo, hay que preguntarse quién es el último responsable de todo ello o, dicho de otro modo, ¿podemos cambiar las cosas? El último responsable de todo es el ciudadano de a pie, el consumidor, que no duda en pagar medio sueldo mensual en acudir a un campo de fútbol o a un circuito; el ahorrador que mete sus dineros en la entidad bancaria que patrocina un espectáculo tan obscenamente despilfarrador como la F1 y a pesar de que su máximo dirigente es un evasor de impuestos demostrado; los aficionados para los que puede más el forofismo que cualquier espíritu crítico acerca de las prácticas que, a la larga, acabarán con el deporte que disfrutan. Todos ellos hacen (hacemos) que la trampa sea rentable. NOSOTROS somos los responsables y en nosotros está la solución. ¿Cómo? Pues planteándonos las cosas cada vez que decidimos hacer un gasto, tasando las consecuencias del mismo y preguntándonos si alterando nuestros hábitos podemos hacer que las cosas deriven a favor de nuestros ideales.

Así que dejémonos de lamentarnos tanto sobre la podredumbre de la que somos cómplices y pasemos a la acción. Antes se cambiaba el mundo a base de revoluciones. Hoy se cambia pensando antes de sacar la cartera.

martes, 8 de enero de 2013

el rey de españa