
Lo más maravilloso de alojarse en La Gándara no es el poder disfrutar de una casa maravillosa, ni el maravilloso entorno, ni los desayunos y las cenas opíparas, ni la posibilidad de disfrutar de una nevada o el poder casi tropezar con los corzos. Lo que hace realmente especial a este sitio es la sensación de que plasma a la perfección un proyecto de vida llevado a cabo. Hace años, Javier e Isabel tomaron una decisión y asumieron un reto. Durante todo este tiempo, con Lola, han trabajado y se han esforzado en llevarlo adelante. Ahora, con Carmen, Julia y la abuela Nati, ya pueden contemplar el resultado: no sólo han reconstruido con gusto una casa, sino que han supuesto el factor fundamental para revivir un pueblo con tanto encanto como Crespos.
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