
Venerable anciano: me es grato acercarme a usted en este, el otoño de su provechosa vida, para hacerle llegar mis más sinceras felicitaciones por ese largo camino que atesora su historia. Es en estos momentos cuando, al echar la vista atrás y percatarse del vasto trecho recorrido, la satisfacción por los aciertos ha de pesar más que el amargor de los errores cometidos. Estos últimos, no obstante, habrán de consolidar si cabe las virtudes de su persona, sirviendo de amarga lección y acicate para la continua mejora a la que todos deberíamos aspirar, y de la que usted se erige en estandarte ejemplificador por antonomasia. Sin más, transmitirle mis más sinceros deseos de que la onomástica se pueda celebrar con mayestática dicha en su candoroso entorno familiar y hacer constar mi humilde agradecimiento por poder compartir el orgullo de su amistad.
Suyo.
4 comentarios:
Por diox, Juan, es terrible... Aprovecho sin embargo para felicitar a ¡¡FELICIDADES, Rajitas!!
:)
Muy bueno. :)
¿Tu progenitor?
No: "El Rajis" es un amigo.
¿Y tú quién eres? :)
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