
Leo con interés de forma habitual Palinuro. En respuesta a su última entrada, resalto la frase: "¿Qué crédito puede darse, qué respeto tributar a quien hace lo contrario de lo que dice?". Asumo que la única respuesta válida a la pregunta es -"Ninguno". Pero yo apostaría por ampliar la influencia de la pregunta del autor, más allá de al rey o la reina, a los partidos que dicen ser republicanos y luego se someten a la monarquía, o que dicen ser de izquierdas y aplican políticas de derechas, o que dicen defender la aconfesionalidad del Estado y luego besan los anillos de los jerarcas católicos. La respuesta válida sigue siendo la misma: -"No merecen ningún crédito". Habrá quien defienda la monarquía porque sostenga que no es posible afrontar una República, porque se trata de la reivindicación de un 'ideal' demasiado ambicioso como para ser realizable, dadas las circunstancias. Igual que hay "socialistas" que defienden (y apuntalan) el actual sistema porque consideran que el socialismo es una reivindicación de un 'ideal' demasiado ambicioso como para ser realizable, dadas las circunstancias. Para mi es tan obvio que el primero no podría nunca dárselas de republicano, como que el segundo no puede nunca dárselas de socialista, al menos si estima en un mínimo su sentido de la coherencia. Porque ser socialista o republicano debería ir mucho más allá de una etiqueta: deberían ser unos ideales refrendados con la actitud, los hechos y las declaraciones de las personas que dicen asumirlos.
3 comentarios:
Cara A
A mí la única bandera que me gusta es la de Bangladés, pero no me veo yo con ganas de andar cambiando de nacionalidad a estas alturas de la película. Colas, papeleos, monzones, lentejas raras... Quita, quita... Eso sí, lo del críquet me tienta.
Cara B
Por muchas vueltas que le demos, la enfermedad de este país no tiene cura, independientemente del color de la píldora que nos hagan tragar.
No me dirás que la bandera de Japón no te gusta, que se me caen los esquemas...
Y lo de España... no tiene cura mañana, ni pasado mañana, pero si no intentamos que se cure a medio o largo plazo, nos moriremos mucho antes.
La de Bangladés es más sufrida, que el blanco se ensucia mucho y con los lavados amarillea. Pareces nuevo, Meca...
Como dirían Lo Chunguitos, esos míticos rumberos de pedrada fácil y brillante pelazo, antes prefiero la muerte que vivir contigo, dame veneeeeeenoooo.
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