
Pasear por las calles estrechas de Varanasi hasta el río y empaparme de aromas maravillosos y horrorosos, saturarme la retina de colores vivos, el tímpano de bocinas y gritos, contemplar a lavanderos, niños y ancianos bañándose, piras funerarias a lo lejos, animales por doquier, vivos y muertos. Bajar las escaleras hasta el agua y dejar una ofrenda flotando, verla alejarse junto a muchas otras... Sentarme y ver pasar esa vida por delante de mis narices. Verme ajeno e inmerso a la vez en esa vorágine tan extraña, dura y amable a un tiempo. Compartirlo con Jorge.
9 comentarios:
Sólo tiempo para vivir, que diría el Dr. Joel Fleischmann.
Varanasi parece una enorme caja de rotuladores.
Tiempo, tiempo... Otro sueño. O quizás el mismo sueño.
¿Cómo aprender a vivir con serenidad, en armonía con el tiempo?
Yo, al niño, por si acaso, no le llevaría. Y si le llevara, sería en una burbuja como esa película de un niño con una enfermedad que va en su burbuja a todos los lados.
Pero no es plan ir así, sin poder tocar nada... Mejor que visite tu blog. :)
Hombre, tampoco querría llevarle mañana mismo. Podré esperar un tiempo prudencial, el suficiente como para que entienda. Tampoco me iba a dejar la madre... lógicamente.
En fin: sueños.
suerte tener sueños. yo solo pienso en poder dormir..
Se empieza por tener sueño y se acaba teniendo sueños. Ya verás...
ان شاء الله
es decir, dios t oiga..
(son bonitos los sueños d varanasi)
y quien es nata, q habla d joel fleischmann??
muakas
Pincha en su nombre y podrás leer algo hermoso de y sobre nata.
Ya formo parte de el mundillo de los blog.
http://macorisa.blogspot.com/
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