Un artículo de opinión, publicado en El País, de Julio María Sanguinetti sobre mi idolatrado Octavio Paz:El mensaje de Octavio
un saco en el que almacenar las excrecencias sinápticas de mecacholo.
Un artículo de opinión, publicado en El País, de Julio María Sanguinetti sobre mi idolatrado Octavio Paz:
13 comentarios:
Que conste que me he leído el artículo.
:) Tengo debilidad por Octavio Paz. Es una de mis muchas debilidades. ¿Seré un débil?
Deberíamos hacer un listado de debilidades confesables.
¿Y hacerlo público?
Sería más divertido gritar a los cuatro vientos las inconfesables, pero... :)
Certifico que es terapéutico.
Ay, incautos, incautos. Los enemigos andan al acecho, no hay que confesar debilidades. ¿Años y años de western para nada? ¿Os imagináis a John Wayne, a Clint Eastwood o a Paul Newman(omitamos las últimas películas) declarando debilidades?
No estás al día, joven. Ahora, lo que se lleva es el hombre candoroso que inspira el instinto de protección en la hembra. Ya no se lleva el superhombre musculado y comemundos, sino el fino de talle, voz atemperada y explícito con sus dudas y temores.
Por cierto: ¿qué tiene esto que ver con Octavio Paz? :)
Tienes razón, el prototipo de hombre duro hace tiempo que cayó en desuso. Ahora se llevan otras cosas.
Os confieso una debilidad: los panchitos.
Ahí lo llevas, Australino.
¿Los panchitos?
Ahí va una de las mías: la risa ajena.
¡Vivan los débiles!
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