Me enfrento esta vez a la hoja en blanco completamente solo. No me acompaña tu carta habitual, que suelo releer mientras te escribo, ni su sobre, que me suele preocupar porque tiene especial predilección por deslizarse por el edredón e intentar escapar hacia el suelo por la pared. Incluso el papel donde escribo parece solo, pues el apoyo habitual ha sido sustituido esta vez por un libro de divulgación sobre el Universo, patrocinado por Pepsi, que apenas asoma por el borde del folio para recordarme que está ahí, y que gracias a él, el bolígrafo se desliza cómodamente, sin improvistos.
Para no ser menos, también el bolígrafo es especial: el simple resultado de una ingeniosa mezcla de componentes de diferentes bolígrafos con el fin de aunar en uno solo lo mejor de cada uno por separado; pero todo ello disimulado bajo la apariencia de “un boli Bic más”. Pura Ingeniería Genética.
Y es ahora, cuando llevo ya un rato escribiéndote, que me doy cuenta de que esa soledad no existe, que son mis aperos los que me impiden sentirme solo, porque me ayudan –sí, ellos me ayudan- a ponerme de nuevo en contacto contigo. Podría utilizarlos tal y como había hecho hasta hoy. Pero no, hoy es diferente. Hoy te escribimos entre todos.
Y es ahora, cuando llevamos ya un rato escribiéndote, que me doy cuenta de que quizás son los aperos los que hoy me utilizan para ponerse en contacto contigo, para contarte cosas sobre mi que yo nunca te hubiera contado. Hoy me utilizan aunque, tal vez, lo hayan hecho siempre.
Para no ser menos, también el bolígrafo es especial: el simple resultado de una ingeniosa mezcla de componentes de diferentes bolígrafos con el fin de aunar en uno solo lo mejor de cada uno por separado; pero todo ello disimulado bajo la apariencia de “un boli Bic más”. Pura Ingeniería Genética.
Y es ahora, cuando llevo ya un rato escribiéndote, que me doy cuenta de que esa soledad no existe, que son mis aperos los que me impiden sentirme solo, porque me ayudan –sí, ellos me ayudan- a ponerme de nuevo en contacto contigo. Podría utilizarlos tal y como había hecho hasta hoy. Pero no, hoy es diferente. Hoy te escribimos entre todos.
Y es ahora, cuando llevamos ya un rato escribiéndote, que me doy cuenta de que quizás son los aperos los que hoy me utilizan para ponerse en contacto contigo, para contarte cosas sobre mi que yo nunca te hubiera contado. Hoy me utilizan aunque, tal vez, lo hayan hecho siempre.

16 comentarios:
Muchacho, como no des más pistas, me quedo in albis.
Es sólo una carta que escribí hace tiempo.
¿Y qué fue del boli replicante?
Cayó en el olvido, a través del hueco entre la pared y el edredón.
Parece que estás sacando a la luz pública antiguos papiros y documentos que en su día tuvieron gran relevancia. Imagino que han estado guardados en cajones durante años y años y, ahora, para gran sorpresa suya, te ven de nuevo la cara y sienten el tacto de tus manos y el contacto de tus ojos curiosos.
¿Estás recordando cosas del pasado por algún motivo o circunstancia más o menos fortuita, más o menos declarable?
No, la verdad es que no hay ningún motivo especial para recordar cosas del pasado (quizás sí haya alguno para pensar en el futuro...). Me acordé de esas palabritas y me pareció una buena idea sacarlas a la luz, aunque fuera en un entorno tan limitado como este blog.
Aunque quizás sí haya influído el hecho de saber que tú tienes también escritos sobre el pasado que estoy especialmente interesado en curiosear... ;)
No entiendo esa fijación por escribir lo vivido cuando lo verdaderamente mágico sería lo contrario: colocar las letras para redactar lo venidero.
En fin, gongorillas, vosotros sabréis.
¿Y quién te da el guión para redactar lo venidero? ¿Podría preguntarle algo sobre lotería, por ejemplo? :)
Soy el tótem,
Soy el augur:
La Nata, flaca seguirá.
Mecacholo, rubio como él solo.
Macorisa, entre zancochos y risas.
Y el que escribe, buscando la paz en el Tibet*.
*Con el correspondiente salvoconducto de las autoridades chinas.
Como buen augur y profeta, eres críptico.
No le veo a usted poeta,
ni tampoco muy asceta.
Tanto monje hay en el Tibet,
que la sola idea inhibe.
Más le veo en Peñalara
donde el agua brota clara.
Los budistas son muy pijos
y no entienden de botijos.
El misticismo en Ex-paña
surge entre caña y caña.
Vaya, vaya, ¿y quién está haciendo ahora de Safo? Gongorina, gongorina.
Por lo demás, tienes razón, Peñalara me sale más económico, contamino mucho menos y entiendo mejor lo que por allí veo. Así que, peñaleamos, muchachos, peñaleamos cuanto podamos.
Mecacholo, los apuntes serranos están a punto de ser desenterrados.
¡Yujuuu!
Tengo un nuevo entretenimiento en mi blog, a pasarlo bien...
;)
Mecacholo, no te escaquees. Responde a la aguda flecha que te lanzó australino. ¿Por qué ahora el pasado?
La verdad es que ya no me acuerdo...
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