martes, 4 de noviembre de 2008

muchas razones por las que odiar ikea





  1. Cultura del usar y tirar.
  2. Está lejos, lo cual es más barato para ellos y más caro para ti.
  3. Casi todos los productos están fabricados en países lejanos (y pobres).
  4. Te conducen por la tienda como a un borrego.
  5. Nunca tienen todo lo que necesitas.
  6. Si añades al precio de los productos el combustible necesario para ir y volver (varias veces, porque siempre hay algo que devolver o que falta), los precios son caros.
  7. Calidad pésima.
  8. Diseñan sus productos de forma que te crean dependencia de IKEA. Por ejemplo: medidas diferentes a las estándar en los colchones para que la ropa de cama sólo la puedas comprar allí.
  9. Las condiciones laborales de sus empleados son, según tengo entendido, pésimas.
  10. Hay colas para pagar: tienen 30 cajas en la tienda, pero sólo hay abiertas 3.
  11. Retiran productos del catálogo de forma de que te es imposible encontrar repuestos pasados un par de años.
  12. ...

23 comentarios:

Nata Hernández dijo...

Parece mentira...
Allá voy otra vez: Estoy absolutamente de acuerdo con los puntos 1 y 7.
En casa del herrero...

Mecacholo dijo...

¿Sólo con los puntos 1 y 7?

Gracias por tu insistencia. :)

Mecacholo dijo...

¿Cuchillo de palo? ¿? ¿?

Nata Hernández dijo...

Sí, solo con esos. Los demás no los veo tan claros.

Mi primer mensaje era un despropósito gramatical. De ahí lo del cuchillo de palo. :)

Mecacholo dijo...

Entiendo...

Que conste que yo tengo cosas de IKEA en casa. Pero precisamente por eso hablo con experiencia. Y lo que más me jode es que venden cosas bonitas.

Anónimo dijo...

ando detrás de ti dejandote los comentarios en mi blog!

jajaja

a ver si te pillo....

mireia

australino dijo...

Hola, ciberfriends:

Baricco dice cosas interesantes de estos entornos de modernidad (esto lo digo yo), como la Fnac, Ikea, la Wikipedita (esta la añado yo). Dice que son manifestaciones del nuevo modo de entender las cosas. Una nueva irrupcion bárbara, sin ánimo peyorativo. Entornos donde se sobrevuela rápidamente -se surfea- de unos lugares a otros, mientras uno trata de mantenerse más o menos en lo alto. Las profundidades, conceptuales por ejemplo, ya no interesan, o no hay tiempo o aburren o han perdido el sentido que tenían. Según él, hoy en día el sentido está en esos lugares de sobrevuelo superficial. Pero repito que no lo dice en tono pedante o despectivo, sino como nueva marca de los tiempos que corren.

Esto es, muy muy muy tosca y pobremente expresado, una de las cosas que creí entender con el libro "Los bárbaros", de Alessandro Baricco, que creo que me gustó, aunque no estoy del todo seguro.

Un besote.

Mecacholo dijo...

De ahí el triste anacronismo que constituyen proyectos periodísticos como Le Monde Diplomatique.

australino dijo...

De todos modos, yo también estoy de acuerdo en una primera lectura con varios de los puntos que mencionabas. Lo que es distinto es el enfoque. Si, por poner un ejemplo, el modo de adquirir los muebles y de decorar las casas ha cambiado, estamos en nuestro derecho de criticar ferozmente e incluso de despreciar las nuevas tendencias; pero esa postura puede resultar agotadora, ¿no crees? Y a fin de cuentas, también es interesante tratar de entender lo qué está sucediendo; quizá no sea todo necesariamente malo. Y lo digo yo, que sentí una profunda tristeza cuando "me" cerraron el Madrid Rock.

Para entrar en algo concreto, ¿por qué no aprovechar las buenas ofertas o cosas que nos puedan interesar puntualmente? No hay por qué sentirse mal por ello, creo yo. Lo principal es evitar el restaurante, donde se agolpan cientos de personas para probar un menú increíblemente barato.

Mecacholo dijo...

Todo es relativo, Australino. No creo que se pueda vivir en una coherencia 100% pura, pero si la conciencia rige en cierta medida el gasto, encontraremos ofertas que nos interesen económicamente, pero no moralmente.

En IKEA, por ejemplo, se encuentran multitud de productos hermosos, de diseño y a un precio realmente competitivo, pero hay más aspectos a tener en cuenta: gastos en desplazamiento hasta la tienda, coste ambiental del transporte de los productos desde sus lugares de origen, condiciones laborales de los que los procesan, etc. Quizás demasiada información para barajar en el segundo (o menos) que nos tomamos a la hora de decidir si echar o no en el carro un producto.

Lo menos grave para mi es, sin duda, la uniformidad estética de los hogares del mundo, aunque cualquier homogeneización, de entrada, me repele.

Creo que me interesaría leer "Los bárbaros"...

australino dijo...

Según tengo entendido, son respetuosos con el tema de la madera, y garantizan que la materia prima de la que salen sus muebles y materiales procede de talas totalmente controladas. En los países nórdicos se toman el tema de la protección de sus bosques muy en serio. Creo que tienes contactos que te pueden hablar de esto con más conocimiento que yo, en la misma Sweden.

Lo de la coherencia personal creo que daría para mucha discusion. Quede claro que no lo digo por ti, pero bien pudiera ser que los que pretenden alcanzar esa coherencia no consigan más que algunos efectos puramente cosméticos. Hay tantas fuerzas contrapuestas, tantos efectos comunicados, el mercado económico, por ejemplo, es tan complejo, que realmente no sabes lo que estás favoreciendo o lo que estás perjudicando con una supuesta «buena acción».

O quizá sea un ejercicio de tremenda ingenuidad el pretender que podemos cambiar las cosas, por ejemplo, no bañando a nuestros bebés todos los días para ahorrar agua, yendo en bici al supermercado para compras pequeñas, no comprando en Ikea sino en Muebles Pérez (¿quién es Pérez? ¿Es de buena familia? ¿Es cristiano o ateo? Etc...), comprando carne de la Sierra Norte (¿En qué negocios andan metidos estos ganaderos que ponen la etiqueta de «carne orgánica de Madrid»? ¿Les gustan los toros? ¿Son socios del Real Madrid? Etc...) en vez de carne de Cantabria (¿Cantabria? ¿Tienen algo que ver con Botín? ¿Les subvenciona la Fundación Banco de Santander? Etc...)...

Mecacholo dijo...

Todo es demasiado complejo, pero lo que sí es cierto es que los últimos años se está haciendo un esfuerzo por, al menos, aparentar ser "ecológicos", cosa que no pasaba en los 70 o los 80. Quizás sea ese el primer paso de un largo camino hacia la racionalidad.

Hoy es noticia un constructor que vende por debajo del precio de mercado, muy cerca de los precios de coste: miles de personas aspirar a poder acceder a una de sus casas en Fuenlabrada. Creo que es interesante mostrar que hay "nichos" de mercado que pueden ser interesantes a nivel de negocio: el mercado con conciencia. En cuanto esos nichos empiecen a ser rentables (cosa que sólo depende de los consumidores), el objetivo transversal de la conciencia se verá beneficiado. No creo que podamos pretender acabar con el mercado actual, pero sí podemos aspirar a modificarlo en beneficio de todos.

Connie dijo...

Hace mucho no daba un vistazo a tu blog, pero no ha cambiado en nada, sigue siendo tan crítico como siempre.

Menudas charlas se entablan.

Anónimo dijo...

Hola!

Sin ánimo de provocar discusión....
Pero a los labradores de mi pueblo les pagan una miseria por sus cosechas y los supermercados lo venden como si fuese oro.
Y no por eso dejamos de comer.

Es más menos lo mismo.

Hemos de consumir,eso es así,porque no podemos ser autosuficientes al 100% como nos gustaria,y también poseemos un gusto por "lo estetico" que nos hace vulnerables a los diseños,pero estoy de acuerdo en que se puede "seleccionar" lo que se compra, o donde.

Hay otras maneras de ejercer presión sobre los grandes monstruos del comercio.

Ahí creo que internet es una herramienta valiosisima.

Yo misma me he basado en conclusiones que he sacado de algunos foros para adquirir,por ejemplo, mi panificadora.

Podia haber comprado otra,pero de todas las opiniones buenas y malas que saqué decidí que queria esperar a comprar esa.

Y creo que algunos foros hacen más por la difusión de ideas y opniones que alguos anuncios caros de tv.(la bifinett no sale en la tv y es casi un objeto de culto)

Yo soy pro ikea y tengo muchas dudas existenciales,pero como bien dice el compañero,sólo compro lo que necesito (he ido 2 veces al de Barcelona porque aproveché las vacaciones,y el otro dia me trajo un encargo un amigo que fué a Murcia) y si es cierto que por muy barato que sea,no hago un viaje de 2 horas a no ser que vaya a llenar una furgoneta o que vaya con más gente para aprovechar el viaje.

el dilema ikea.

Cosas molonas (a la par que globalizadas -aunque es cierto que muchas se pueden tunear y te las venden con idea de ello) contra cosas " de/para toda la vida"........

Yo me quedo con la fusión de ambos.


Mireia.

Mecacholo dijo...

Ikea es a los muebles lo que los Swatch son a los relojes: la introducción del usar y tirar en objetos que toda la vida habían sido "para siempre". ¿Dónde quedará la cómoda de la abuela o el reloj de papá?

Australino: quieras o no, eres un bicho raro (no sé si por la cómoda, pero sí por el reloj).

Anónimo dijo...

Si estaban en la basura,los habré cogiido yo,casi seguro.

Mireia

australino dijo...

La idea del reciclaje es buena, pero no conozco apenas casos de gente que la lleve a la práctica, por muy alternativas que pretendan ser sus ideas e ideales. Cuando llega la hora de decorar o amueblar, pocos se resisten al mueble nuevo, si bien en ocasiones aparenta ser "muy rústico" (esto de la rusticidad me hace pensar que inconscientemente buscamos quizá cosas que aparenten solera, vetustez, tradición, durabilidad... pero esto casi suena "casposo", e Ikea es el paradigma de lo "anticasposo").

Por los motivos que sea, solo unos poquitines meten en su casa lo que se encuentran, les ceden o compran barato en los bazares tipo Betel. Mireia, me parece estupendo que tú y otra gente lo haga, pero eso no va a hacer descender las cifras de ventas de automóviles, el consumo de madera (al menos en IKEA no son maderas protegidas, algo de lo que no pueden presumir otras muchas tiendas) y el expolio generalizado de materias primas. Esto solo lo hace una recesión, como la que hay ahora.

Mecacholo dijo...

El reciclaje de unos pocos SÍ hace descender el nivel de consumo, pero poco. Si fuéramos muchos los que recicláramos, se notaría más. Pero el sistema nos lleva necesariamente a la muerte: si no consumimos, todo se viene abajo. Y si seguimos consumiendo como hasta ahora, todo se irá a la mierda dentro de relativamente poco. ¿Dónde está la solución? Creo que nuestra especie no tiene solución. A pesar de ello, creo que hay que hacer lo que se considere moralmente más aceptable, aunque racionalmente se pueda admitir que sirva para poco.

Anónimo dijo...

Hola!

Feliz comienzo de semana.....

No sé si vá con el tema (yo creo que sí),Pero veo esperanza en la crisis.

Creo que la gente,aunque ha sido por las malas,está comenzando a valorar otras opciones de consumo;consumo de alimentos,de ocio,de enseres......

Leo y veo cada dia ideas que van surgiendo que hace 1 año ni se planteaban,y me alegra.
Espero que dejen un poso,y que cuando pase la crisis,permanezcan los nuevos (viejos) conceptos de consumo.

Yo me he hecho colega de una vecina que tengo en la playa (una señora de 70 y nosecuantos años) y este finde le regalé un pan hecho por nosotros,y ella nos trajo miel hecha por su hijo.
En verano le regalamos jabón.Y ahora ella (que es cazadora de rovellones) nos va a hecer setas en conserva,para tenerlas todo el año.

Poderse,se puede.
El problema es que ya no conocemos al vecino.


Habeis visto lo del Pocero "bueno" en Madrid?

Toda esa gente organizada,asociada,de buen rollo para montar una cooperativa?

Desde cuando no se hacia eso?


Cuando hablo de que soy pro ikea,no pienso en muebles grandes.
Quizá por cuestiones practicas (no me hacen falta y no puedo traerlos desde Murcia,Madrid o Barcelona)(En Valencia aún no hay Ikea porque el colectivo del mueble ha hecho presión,y al final,gran parte de la producción se hará aquí).Pienso en todo ese mundo de recursos pequeños,que además de practicos,son bonitos.

Y sí que creo que la gente está empezando a reciclar más (o hay más "rondadores nocturnos")....porque yo he notado un bajón en el volumen de lo que se tira.(necesito un mueble para la cocina!!!!!!!!,y lo necesito de verdad,porque el q tengo,fué mueble de la salita de mis padres y tiene unos30 años y mucha batalla,y la puerta ya no se habre,se saca)

Llamadme ingenua,pero tengo fé en la especie humana.

Mireia

Mecacholo dijo...

Casos particulares, los hay, pero en lo que hay que fijarse ala hora de sacar conclusiones a nivel global es en lo que hace la mayor parte de la gente. Y, de todas formas, en el improbable caso de que redujésemos todos el consumo considerablemente, el sistema económico se iría al garete y no se hablaría de crisis, sino de colapso mundial. Y si no reducimos considerablemente los niveles de consumo, todo se irá al garete igualmente. La cuestión es si todo se irá a la mierda los suficientemente lejos en el tiempo como para no preocuparnos demasiado o lo suficientemente cerca como para empezar a tener pánico... Quizás, siguiendo la trama de Plutón BRB Nero, la solución pase por dejar de explotar este planeta a cambio de expoliar otros...

Nata Hernández dijo...

Supongo que a los que se han quedado sin curro debido a la crisis les traen al pairo las bondades del trueque y la ética mercantil.
Con respecto a lo del hombrecito constructor, presiento que le ha salido muy barata la publicidad de su empresa (perdón, quería decir ONG del ladrillo).

Mecacholo dijo...

Ya, pero prefiero que le salga la publicidad gratis a ese antes que a otras muchas empresas que obtienen más del doble de beneficios a costa de hipotecar la vida de los demás. Tener una empresa no implica necesariamente ser un parásito de la sociedad. Los que demuestran que es compatible negocio y moral se merecen esa publicidad, creo yo.

Nata Hernández dijo...

Se me ocurren mejores ejemplos de parásitos sociales, la verdad. Por otra parte, y siguiendo con la analogía, no me parece a mí que "el constructor del pueblo" sea el rey de la simbiosis.